Algunos autores han reflexionado porqué los mexicanos somos como somos. Quisiera empezar con quien es sin lugar a dudas, clave para tratar de entendernos. Nuestro nóbel, Octavio Paz reflexiona en el “Laberinto de la Soledad” sobre nuestro sentimiento de inferioridad y atribuye este sentimiento precisamente a la soledad, “una soledad que despierta en la adolescencia y que tratamos de sobrellevar a través del uso de máscaras, caras ajenas a nosotros mismos que nos representan y con las cuales nos presentamos ante los demás. El silencio es la mejor arma, es mejor ser callado y reservado que llorar y ser observado, es mejor demostrar prosperidad aunque nos falte el alimento”.

También sobre este punto, reflexiona Samuel Ramos en su obra “El Perfil del Hombre y la Cultura en México” explica este sentimiento de inferioridad como “un patrón de imitación mecánica a la auto denigración (…) el mexicano nunca se siente completo, siempre tiene un vacío, siempre le hace falta algo, nunca está completo”. Claro que esto también se ha debido a nuestros acontecimientos políticos. Desde los indígenas que permitían abusos de los “tlatoanis”, hasta una etapa en que una parte importante de los mexicanos se sentían subyugados por el poder político y en el siglo XX, por un partido con perfil dictatorial.

La verdad es que cada que nos preguntamos sobre cómo somos, lo que asoma son cuestiones negativas. Desde la imagen del indio dormido debajo de un sombrero, hasta la del personaje machista, ventajoso, bravucón.

Otro punto que analiza Ramos es la actitud del mexicano a siempre reaccionar violentamente y buscar un conato de violencia para elevar su autoestima y demostrar su hombría, en referencia al llamado peladito dice: “En sus combates verbales atribuye al adversario una feminidad imaginaria, reservando para si el papel masculino. Con este ardid pretende afirmar sus superioridad sobre el contrincante”.

Sobre esto, Octavio Paz hace una interesante reflexión en el mismo libro del Laberinto de la soledad sobre la frase “No te rajes”, Octavio Paz dice que rajarse es abrirse, es decir el mexicano no se abre, no puede rajarse no puede mostrar eso que siente, eso que tal ves lo mata de felicidad o que le desgarra en lo mas profundo de su ser, y simplemente el mexicano no se abre porque recrea un caparazón en donde se siente cómodo, en donde los problemas no le agobian, el rajarse sería permitir la entrada de intrusos a su intimidad, a lo mas profundo de su ser. A los mexicanos no nos gusta abrirnos, preferimos ponernos una máscara para enfrentar la vida desde una perspectiva que no nos dañe tanto. Octavio Paz habla del mexicano solitario e inseguro por naturaleza se vuelve temerario y sociable en las fiestas, gracias al alcohol.

Al respecto, Samuel Ramos insiste en el problema de la “supuesta inferioridad del mexicano“, afirmando que él nunca ha atribuido una inferioridad en el mexicano, ” lo que afirmo es que cada mexicano se ha desvalorizado a sí mismo, cometiendo, de este modo, una injusticia a su persona“. Concluye afirmando que el mexicano no es inferior, sino que se siente inferior.

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Escrito por Gabriel Leal

Aprendiz de filósofo por accidente, docente por vocación y tapatío por nacimiento. Gusto por la literatura, la historia, la política y las tortas ahogadas.

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