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Marinellys Tremamunno es una periodista italovenezolana graduada de la Universidad Central de Venezuela en Comunicación Social. Inició su carrera periodística en los principales periódicos nacionales de su país como “El Nacional” y “El Universal” y posteriormente fundó su propio periódico llamado “Tras la noticia”, en San Antonio de Los Altos, una ciudad de la periferia de Caracas.

En 2009 se vio obligada a cerrar su proyecto periodístico porque en Venezuela comenzó a escasear el papel para imprimirlo, ya que no se produce en el país, sino que es importado y su distribución ha sido monopolizada por el Estado, que lo suministra a determinadas empresas.

Esta medida incrementó los costos de producción para periódicos que no estuvieran avalados por el Gobierno. Para Marinellys, el control del papel para hacer periódicos es una forma de censura del gobierno actual. Desde que el Presidente Nicolás Maduro tomó las recientes medidas económicas, decenas de diarios han cerrado en Venezuela. Frente a esta situación tan compleja, Marinellys decidió irse del país y actualmente reside en Italia, donde es periodista acreditada en el Vaticano y desde donde mantiene un importante activismo en favor de su país.

Desde hace un tiempo te has convertido en una voz que busca exponer en Italia la difícil circunstancia política y social que vive Venezuela. Al día de hoy, ¿cuál es el mayor desafío que enfrentan los venezolanos?, ¿cuál es el contexto que viven tras los gobiernos de Chávez y Maduro?

Es una pregunta bastante compleja. El mayor desafío que enfrentamos en este momento es lograr una salida a esta situación que ha llevado al país a la pérdida de todas sus instituciones democráticas, a la destrucción económica del país. Yo creo que el mayor desafío que tenemos los venezolanos es la reconstrucción de nuestros vínculos sociales y la reconstrucción moral de nuestra sociedad. El venezolano, lamentablemente, ha sufrido, no solamente, una pérdida democrática, sino también una destrucción de todos sus valores. Vemos cómo nuestra sociedad está dividida, hay mucho odio y resentimiento entre cada uno de los grupos que integran nuestra sociedad, sean de un bando o del otro.

Hay mucho odio y resentimiento hacia las personas que han ocasionado todo lo que está sucediendo en el país, esas personas que han llevado al país, el chavismo, a esta situación actual. También creó mucho odio y resentimiento contra aquellas personas que eran emprendedores, que tenían empresas, que habían construido el sistema productivo del país y que consolidaron su movimiento político basándose en el odio. Todo esto ha generado grandes divisiones en el país. Se ha impuesto una cultura de contravalores, en la que entre más puedo aprovecharme más de una situación, soy más inteligente, o “como vaya viniendo, vamos viendo”, el conseguir beneficios propios a pesar de que eso pueda afectar a otras personas, la división de nuestras familias, inicialmente se daban divisiones por enfrentamientos políticos, pero ahora hay una división por la migración forzada, vemos familias completamente divididas con miembros en diferentes partes del mundo porque están tratando de sobrevivir, vemos abuelitos que quedan solos en Venezuela, porque los más jóvenes se han tenido que ir para tratar de buscar una mejor vida. Vemos una sociedad dividida, dañada en sus valores fundamentales, en sus bases.

Yo creo que este es nuestro mayor desafío: reconstruir moralmente la sociedad venezolana, y es lo más difícil porque lo que estamos viviendo no se resuelve con un cambio de gobierno, esta situación se va a resolver el día que los venezolanos decidamos afrontar estos problemas sociales y decidamos ser mejores venezolanos y creo que es parte del proceso que estamos viviendo sobre todo los que se quedan, al valorar lo que tienen, y los que nos vamos, al conocer otras culturas y ver que hay otras sociedades donde se respetan las leyes, donde hay meritocracia. Yo creo que todo esto es un aprendizaje, que tanto sufrimiento nos tiene que dejar una enseñanza muy grande. Y ahí está nuestro desafío: la reconstrucción moral de nuestro país.

¿Qué acciones han emprendido los veneozolanos frente a este desafío?

Yo creo que en este punto no hay acciones importantes para afrontar este desafío, estamos agobiados ante la crisis que vive nuestro país, estamos agobiados resolviendo los problemas cotidianos, resolviendo la comida, las medicinas. Y esto no solamente los que viven en Venezuela, sino también los que estamos en el exterior estamos agobiados tratando de ver cómo sobrevivimos nosotros, porque obviamente migrar no es fácil, y también dentro de nuestras dificultades estamos haciendo todo lo que podemos para ayudar a los que están en Venezuela, es decir, no existe un venezolano que esté en el exterior y que esté preocupado y buscando la manera de enviar aunque sea un poquito de dinero o medicinas a sus familiares dentro de Venezuela.

El acompañamiento que le estamos dando a los más necesitados es justamente el tratar de resolver y afrontar esos problemas básicos de supervivencia, que es comida y medicinas, en primer lugar con nuestros propios familiares; no es fácil hacer llegar medicinas a Venezuela porque además las empresas de correo tienen dificultad para que pasen los paquetes y lleguen a su destino, para que pasen la aduana, porque el Gobierno controla absolutamente todo.

Además para enviar dinero también es problemático porque hasta hace poco existía un control de cambio y era un delito enviar dinero a través de acuerdos entre privados, porque a través del sistema bancario, porque nuestra economía es prácticamente ficticia, no convenía enviar dinero con el cambio oficial porque es un cambio que no lo utilizaba nadie, porque no era un cambio real.

Entonces, tenemos una gran cantidad de dificultades en la sobrevivencia y eso es el acompañamiento que estamos dando a los más necesitados, a nuestros propios familiares, a nuestros abuelos, a nuestros tíos, nuestros primos, nuestros padres que están en Venezuela. Y luego, hay muchos que adicionalmente a este trabajo de ayudar a los parientes y amigos, hay muchas redes a nivel internacional activas en recoger ayudas y fondos para ayudar a los más necesitados en Venezuela. Inicialmente la red más importante que se ha creado a nivel internacional fue para el envío de medicinas, que ha sido el problema más grande desde hace algún tiempo, yo creo que desde hace tres o cuatro años se da la escasez de medicinas en Venezuela.

Cualquier tipo de medicinas falta en Venezuela, desde un analgésico, un simple antibiótico o una simple pastilla para controlar la presión hasta medicinas más especializadas para el cáncer, retrovirales para los enfermos con sida, las pastillas para el Parkinson. Hay gente que está muriendo por falta de estos medicamentos, hay gente que muere por no tener un antibiótico, por una infección, no hay gasas, no hay el material mínimo indispensable en los hospitales para la atención de una emergencia, no hay sueros, algo tan básico. Inicialmente el acompañamiento que se daba con lo más necesitados, en la primera red que se armó, fue para enviar medicinas.

Ahora habemos venezolanos que también estamos trabajando con el tema del hambre, de tratar de ayudar a las personas que no tienen qué comer y eso, en lo personal he creado una campaña de comunicación que se llama “Llenemos las ollas”, que su intención es sensibilizar a nivel internacional sobre el hambre en Venezuela, es una campaña on line, y adicionalmente a esta campaña, que es tanto en español como en italiano, porque al encontrarme en Italia mi público principal han sido los italianos que tienen lazos muy fuertes con Venezuela, porque hay una buena cantidad de venezolanos que tenemos ascendencia italiana, esta campaña viene acompañada con otra de recaudación de fondos porque ya desde inicios de este año venimos colaborando económicamente con Cáritas de Venezuela para la organización de las ollas comunitarias.

¿Qué son las Ollas Comunitarias?

Son ollas que vienen preparadas en comunidad, lo que en Venezuela se llama el sancocho, que es simplemente que las personas se ponían de acuerdo, en una parroquia, alguien llevaba algo y con lo poco que podía poner cada quién se hacía esta gran olla de comida que podría ser una sopa, podría ser un arroz con pollo, el sancocho para nosotros es una sopa grande, o por ejemplo una pasta. Y esta olla que se hacía en comunidad daba de comer también a quién no podía aportar. Esto nació como una iniciativa de la Iglesia venezolana, de Cáritas de Venezuela en 2016 y actualmente lo están haciendo asociaciones de laicos y organizaciones no gubernamentales que operan dentro de Venezuela y esto que nació como una iniciativa donde cada uno ponía algo, ahora mismo los venezolanos no tienen ni siquiera la capacidad de poner algo, entonces nosotros, a través de esta campaña estamos dando el aporte económico para comprar la comida para poder realizar estas ollas.

La información de lo que estamos haciendo y cómo colaborar la pueden ver en la página llenemoslasollas.org. La contribución se puede dar a través de una plataforma on line muy conocida a nivel internacional que se llama Good Fud Me y el enlace está dentro de esta página. Esta es una iniciativa que surge de la asociación “Venezuela, La Piccola Venezia”, que es una asociación sin fines de lucro que yo cree en 2017 y para llevar adelante este proyecto me uní con el Centro Italo-venezolano de Corato, que es otra realidad no gubernamental. no-profit, que se encuentra aquí en Italia y es el centro de venezolanos más antigua en Italia y este año está cumpliendo 50 años.

La asociación “Venezuela, La Piccola Venezia” es una asociación más nueva y, en este caso, yo decidí crear esta asociación porque desde casi cinco años estoy muy activa denunciando aquí en Italia lo que sucede en Venezuela, tratando de explicar a los italianos en italiano por qué Venezuela se encuentra en la situación actual, tratando de denunciar la violación de derechos humanos.

El año pasado entendí que el problema más grande era humanitario, entendí que lo que venía este año era bastante fuerte sobre el tema del hambre y decidí activarme con una acción concreta, con esos gestos que siempre nos dice el Papa Francisco, de misericordia y decidí que tenía que hacer algo más allá de mi esfuerzo como periodista, de explicar lo que sucede aquí en Italia, y dar un paso más allá y hacer una acción concreta de solidaridad.

Vale destacar que yo no trabajo para Venezuela, soy corresponsal de Grupo Imagen, un grupo de medios mexicano, específicamente de Imagen Televisión y de Excélsior, soy corresponsal en Italia para ellos, es decir, soy corresponsal para México, pero al ser Venezolana no puedo ignorar lo que está sucediendo en mi país y me he mantenido activa con el tema de Venezuela y todo lo que hago por Venezuela es sin fines de lucro, es simplemente esa inquietud de poder dar una mano a mi país.

No puedo ignorar lo que pasa en Venezuela porque es algo que nos hace mucho daño y nos duele, porque no que haya un venezolano que pueda estar tranquilo en el exterior viendo todo lo que está sucediendo en Venezuela.

¿Cuál ha sido la respuesta de Venezuela ante la postura de la Iglesia?

La Iglesia venezolana ha sido muy crítica sobre la violación de derechos humanos que sufrió el pueblo venezolano. Son numerosos los documentos que han emitido los obispos y te invito a buscar en la página de la Conferencia Episcopal Venezolana la última exhortación pastoral que fue publicada el 11 de julio de este año, en donde los obispos responsabilizan al gobierno por todo lo que está sucediendo en el país y allí enumeran por qué Venezuela se encuentra en este momento en la situación tan dramática que está viviendo.

El Gobierno, cualquiera que critique sus acciones es considerado enemigo, traidor de la patria, incluso hay personas procesadas por instigación al odio y traición a la patria simplemente por emitir una opinión que critique las acciones del gobierno venezolano, disentir o pensar diferente en Venezuela lamentablemente es un delito, según el criterio del actual gobierno, por la verdad, si lees nuestra Constitución, esto va completamente en contra de lo que está establecido en nuestra Constitución nacional.

La respuesta del gobierno siempre ha sido amenazar, hemos visto obispos amenazados tanto por funcionarios públicos como hordas o grupo de delincuentes. Por ejemplo, el año pasado hubo agresiones directas contra la Iglesia, donde vemos iglesias que han amanecido con grafitis amenazantes, con insultos, incluso grupos chavistas han intentado agredir físicamente a representantes de la Iglesia venezolana, pero han sido los mismo fieles los que han protegido a sus miembros de la Iglesia.

Hay que resaltar que el pueblo venezolano es católico, más del 90 por ciento de los venezolanos somos católicos y yo creo que esto ha sido fundamental para el rol que ha desarrollado la Iglesia venezonala, es la única institución que se mantiene en pie en Venezuela, es la única institución con credibilidad en Venezuela y esto es sin duda es un problema para el gobierno venezolano.

¿Hay alguna posibilidad para un acercamiento que lleve a resolver el conflicto?

Honestamente no creo que sea posible negociar con personas que ya han demostrado ampliamente que no hay posibilidad de negociación. Ellos no quieren negociar o dialogar. Para ellos, negociar es simplemente imponer su posición y, ya lo vimos en años anteriores, mientras hablaban de diálogo, por otro lado agredían y violaban derechos humanos. Asesinaban personas en las calles de Venezuela y hay suficientes testimonios y pruebas de la violación de derechos humanos y de crímenes de lesa humanidad que ha cometido el gobierno venezolano, y por eso tiene expedientes abiertos, tanto en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos como en el Tribunal de La Haya.

Entonces, con un gobierno que ha demostrado ampliamente que no desea dialogar, un gobierno que utiliza las fuerzas armadas para agredir y violentar los derechos humanos de los ciudadanos, en donde hemos visto en numerosos videos a funcionarios de las fuerzas armadas y de las fuerzas policiales agrediendo e incluso con armas de fuego, a manifestantes pacíficos, en donde hemos visto incluso diputados que su inmunidad parlamentaria ha sido violada por opinar diferente y se encuentran privados de libertad. En este momento Venezuela tiene a más de 250 presos políticos, tiene más de 7 mil personas con expedientes abiertos simplemente por opinar diferente. con proceso penales abiertos.

Los que han sido liberados quedan con un régimen de presentación y con una cantidad de medidas cautelares que en realidad violan sus derechos humanos y para poder ser liberados han tenido que aceptar un delito que ellos no han cometido. Prácticamente te detienen, tienes que aceptar lo que dice el gobierno para poder salir en libertad, porque no es que salgas en libertad, te queda el expediente abierto con una cantidad de medidas cautelares, con prohibición a declarar a los medios, prohibición de salir del país, presentación cada determinado número de días. Eso no es libertad. Y así se encuentran más de 7 mil venezolanos.

En este contexto está definitivamente comprobado que no es posible dialogar y tener un acercamiento con un gobierno que agrede, que viola derechos humanos, con un gobierno incluso señalado por organismos internacionales por tener conexiones con grupos de delincuentes del narcotráfico y del terrorismo internacional. En mi opinión personal no es posible negociar; entre el bien y el mal no se negocia, el bien siempre tiene que anteponerse ante el mal y en este caso lo que esperamos del mal es una conversión. Y obviamente para que pueda haber una conversión tiene que haber justicia y tiene que pagarse por los crímenes cometidos. Eso lo decía muy claro san Juan Pablo II, cuando decía que no puede haber paz sin justicia. Entonces yo creo que eso es lo que esperamos todos los venezolanos, poder tener justicia en nuestro país y poder recuperar nuestro sistema democrático, nuestras instituciones, recuperar nuestro país y tener la posibilidad de reconstruirlo y para poder reconstruirlo tanto a nivel económico, productivo y moral, lo primero que tiene que suceder en Venezuela es un cambio de Gobierno, no hay otra manera.

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Escrito por Víctor Vorrath

El gusto por contar historias me llevó al periodismo y la literatura; la pasión por la filosofía, a la docencia. Chilango que se mueve entre Puebla y Oaxaca.

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