Bernardo Bátiz: rescatar el comunitarismo

Bernardo Bátiz es un abogado mexicano y político católico que fue procurador de justicia del Distrito Federal y es uno de los fundadores del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), además de amigo del Presidente electo Andrés Manuel López Obrador. Con ocasión de la publicación de su libro Humanismo cristiano y capitalismo compartió su visión de los problemas que aquejan al país y algunas consideraciones para enfrentarlos.

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Bernardo Bátiz es un conocido abogado mexicano que actualmente milita en el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), del que también es fundador. Su carrera política comenzó en el Partido Acción Nacional (PAN) y posteriormente trabajó con miembros del Partido de la Revolución Democrática (PRD) sin ser militante.

Ha sido diputado federal en cuatro ocasiones, procurador de Justicia del Distrito Federal, candidato a senador por el Distrito Federal y candidato a jefe de la Delegación Benito Juárez de la Ciudad de México.

Es amigo y colaborador de Andrés Manuel López Obrador, Presidente electo de México para el periodo 2018-2024.

Bátiz publicó recientemente el libro Humanismo cristiano y capitalismo, en donde expone las ideas que lo han orientado en el ejercicio de la política, pero sobre todo su convección de que el cristianismo es pertinente para sanar a una sociedad profundamente herida, como lo es la mexicana.

También desarrolla la idea de que el cristianismo se opone frontalmente a muchos principios del capitalismo, el cual enfatiza el individualismo y el egoísmo, y se pregunta por el papel que debe desarrollar la Iglesia católica en un tiempo donde el capitalismo y la globalización materialista parecen dominarlo todo.

El contenido de su libro y los problemas que enfrenta México han sido motivo de conversación con este versado jurista que amablemente nos recibió en su despacho de la Colonia Condesa de la Ciudad de México.

Bátiz y López Obrador, una amistad activa. Foto: lopezobrador.org.mx

¿Cómo ha influido la fe cristiana en su acción política?

Yo he entendido a la política siempre como una actividad, que como cualquier otra, debe tener una inspiración en valores, y yo, habiéndome criado y formado dentro de la Iglesia, siempre he creído que la actividad política debe tener una inspiración cristiana.

Milité en el paso de la juventud a la madurez y buena parte de la madurez, en el PAN, que era un partido de inspiración católica y tenía una propuesta de avanzada, de una economía solidaria, pues promovía las empresas cooperativas e intentaba dar otro sesgo al concepto de empresa, como la participación de los trabajadores en la propiedad y en la dirección; eso era lo que me convencía del PAN.

Cuando dejó esa línea y se acercó más al neoliberalismo es cuando yo, como muchos otros, nos retiramos, pero para mí la actividad política siempre ha estado guiada por una convicción religiosa.

Humanismo cristiano y capitalismo fue publicado por la editorial Porrúa.

En su libro Humanismo Cristiano y Capitalismo usted afirma que el capitalismo se opone al ideal cristiano, ¿por qué lo considera así?

Yo digo que son dos conceptos antagónicos de entrada, porque el cristianismo predica como virtudes la humildad, la modestia, el altruismo, el amor al prójimo y el capitalismo tiene como fundamento esencial de su actividad la ganancia, la competencia, que implica que unos triunfen y otros sean derrotados.

La competencia implica que haya ganadores y perdedores y el cristianismo no puede predicar eso. El cristianismo es la colaboración, no la competencia, como proceso central social. Digo que en esto chocan: el capitalismo acaba siendo un egoísmo y el cristianismo tiene un espíritu comunitario en la base.

Tras haber comenzado su carrera política en el PAN decidió adherirse a partidos de izquierda, ¿cómo fue ese cambio y cómo influyó su conciencia cristiana en esa decisión?

Cuando salí del PAN, que fue en 1992, salí junto con otros dirigentes panistas que tenían una formación católica indudable, especialmente don José González Torres, del que se sabe poco en México y del que debiera saberse más, era un líder y autoridad moral dentro del PAN y su salida fue la única que le dolió a los panistas, los demás éramos prescindibles.

Él decía algo que se me quedó muy grabado y que cito en mi libro: “en mi juventud y en la mitad de mi madurez luché contra el materialismo marxista y en mi madurez segunda y en mi vejez lucho contra otro materialismo, que es el capitalismo”.

Pablo Emilio Madero presidía el grupo de los que nos salimos del PAN; él era un ingeniero químico de Nuevo León, no era dueño de empresas, era alto empleado de Vitro, con una formación cristiana indudable, un hombre católico de convicción profunda.

Nos acercamos a la campaña de Cuauhtémoc Cárdenas que fue muy abierta, muy amplia, la de 1994 y firmamos un convenio con el PRD, que era el partido que promovía a Cárdenas, en el cual fijamos puntos de coincidencia, especialmente en materia de doctrina social y nos reservamos otras materias en donde podía haber contradicciones.

En esta ocasión yo fui candidato al Senado por el Distrito Federal como externo; aunque muchas personas que me dicen perredista, nunca entré en el PRD.

En esta campaña conocí a Andrés Manuel López Obrador, que era presidente del PRD. Me invitó como candidato a diputado federal, igual en esa franja ciudadana, acepté y llegué a la Cámara de Diputados donde me hice cargo en la Cámara del Instituto de Investigaciones Legislativas, lo cual me dio una posición de contacto con todas las comisiones, no tenía que ver tanto con la política, sino con la formación, las publicaciones, y pude mantener mi identidad personal.

Cuando Andrés Manuel López Obrador es Jefe del Distrito Federal me invita a colaborar como titular de la Procuraduría de Justicia. Y ya en la Procuraduría de Justicia conocí mucho más a Andrés y me parece que es el que encabeza una posibilidad de cambio en este país, que se requiere urgentemente, estamos deshaciéndonos como nación, ya no tenemos nada, hay una descomposición social, una corrupción terrible.

Creo que Andrés es capaz de salir adelante. Su posición en este momento ya no es tan de izquierda. Él dice que ser que ser de izquierda es “no robar, no mentir, no traicionar al pueblo” y eso puede ser también de derecha, pero esa es su posición ahora.

Ha abierto el espacio de sus colaboradores a empresarios, yo digo en broma que me salí del PAN porque llegaron los empresarios y Dios me castigó porque en Morena, del que soy fundador y militante, ya llegaron los empresarios también, ¡parece que me siguen!

La corrupción en cuerpos policiales de México es uno de los desafíos para el nuevo gobierno de López Obrador. Foto: roletsheck.at

¿Cuáles considera que son los problemas que aquejan a México y cuáles podrían ser las vías de solución?

Yo considero que los grandes problemas de México son, el primero, la educación, la mala educación, que se da para salir del paso, que no es formativa ni en la escuela pública ni en la escuela privada, como lo fue en otros momentos de la historia de México.

Confío en el movimiento magisterial del CNTE porque allí veo que hay maestros convencidos del papel que tiene el educador. En general la formación de estos maestros no es cristiana, es laica y a veces hasta anticristiana, pero tienen una convicción muy profunda de la necesidad de educar a los niños, no sólo entrenarlos para que sean buenos trabajadores, sino formarlos en la literatura, en la historia, darles convicciones, creo que ahí está uno de los grandes problemas de México, retomar la educación y darla bien.

Otro problema es el del que todos hablamos: la corrupción. Todo el mundo ve la forma de obtener ganancias en los cargos públicos, a través de negocios, a través de robar abiertamente, de apoderarse de los recursos públicos; todos quieren ganar algo, sacar algún provecho extra, más allá de su salario, creo que esos dos son los grandes problemas de México y los dos se tienen que resolver con un cambio de fondo.

Hay otro problema: ya no somos dueños de nada. En México, los ahorros los tienen los bancos extranjeros, los energéticos los tienen empresas extranjeras, la minería está en manos extranjeras, las costas, los litorales y las fronteras se abrieron para que cualquiera sea propietario, los grandes negocios, las empresas tradicionales de México o quebraron y desaparecieron, como las empresas textiles, o se entregaron las exitosas a empresas extranjeras.

Nos han vuelto un país de maquiladores, que vendemos muy barata la mano de obra y la materia prima y compramos muy caros los productos ya elaborados.

¿Cuál es la riqueza de México a partir de la cual se puede reconstruir el tejido social en un momento donde nos avasalla la violencia y la corrupción?

La dirigencia social debe ser limpia, ese es un primer paso. Y la otra es que en México hay reserva moral, en las clases medias, en las clases pobres; es un ambiente tradicional de sólidos valores familiares, de solidaridad, de apoyo.

Decían que en la Ciudad de México nadie se moría de hambre, porque cualquiera que llegara de cualquier lado encontraba a alguien que lo acogiera, que lo recibiera, que le ayudara, familiar o no familiar, amistad o no amistad, y es esa solidaridad que hay, que está, que existe, esa fe sencilla, la puede ser la base de un cambio.

La relación con la Iglesia católica, un factor a considerar. Foto: Wikimedia

¿Cómo debe darse la relación con la Iglesia?

Si lo que se entiende por izquierda es Morena, yo diría que hay muchos que tuvimos una formación católica y que no hay un sentimiento anticlerical generalizado.

Sí, hay algunos críticos muy severos de la Iglesia; sin embargo, creo que habrá un respeto por parte del Gobierno y también debe haber colaboración.

En el inicio del Gobierno de la Ciudad de México de Andrés Manuel en el que me tocó se copartícipe, hubo mucha cordialidad con la jerarquía de la Iglesia.

Andrés Manuel fue muy cuidadoso siempre en manifestarse en contra de puntos muy delicados como el aborto o las uniones homosexuales, es uno de los puntos que le critican.

Muchos de los críticos de la Iglesia, por ejemplo cuando presenté mi libro Humanismo cristiano y capitalismo, reconocieron que en ello se hacía un planteamiento de congruencia y de coincidencia de valores que pueden ser rescatados desde cualquier ámbito.

Puedo decir, porque lo he visto en Morena, que entre los de izquierda hay quienes están dispuestos a sacrificarse, así como lo hacían los viejos militantes de base que conocí en el PAN, gente sencilla que prestaba todo, su tiempo libre, su casa, su poco dinero, no hay mucha diferencia, quizá en el fondo una convicción religiosa en unos y en otros no; cuando hablo nunca oculto mi catolicismo y todos me reciben como un miembro más del partido.

Yo creo que va a haber respeto, colaboración con todos los grupos religiosos: los cristianos, los Testigos de Jehová, los mormones, yo creo que ahí habría que reconsiderar algo, dialogar con ellos. Pienso que no habrá choque, sino comprensión y colaboración en donde sea necesario.

El papa Francisco durante su visita a la Ciudad de México en 2016. Foto: Wikimedia

¿Cómo considera la acción pastoral del Papa Francisco y qué mensaje de los que ha dado considera más urgente para México?

A mí me parece que el Papa tiene una visión muy cercana a su origen latinoamericano, a su calidad de jesuita. No con un espíritu puramente dogmático. No encierra las cuestiones profundas de la religión, sino que las vuelca hacia afuera, hacia la sociedad, esa formación es muy coincidente con la de católicos en actividad política.

Yo creo que su mensaje de retomar la defensa de los pobres, la prioridad de los problemas sociales, los problemas de una mejor distribución de la riqueza, los problemas de ponerle límites al capitalismo extremo que nos avasalla en el mundo, es lo que más puede crear una colaboración con los hombres de buena voluntad de todas las tendencias.

Bernardo Bátiz. Foto:lopezobrador.org.mx

Conócelo

  • Bernardo Bátiz Vázquez nació en 1936 en la Ciudad de México.
  • Licenciado en derecho por la Universidad Nacional Autónoma de México y maestro en Derecho Parlamentario por la Universidad Iberoamericana.
  • Colaborador del diario La Jornada desde su fundación.
  • Catedrático de Derecho Constitucional y Parlamentario, profesor invitado en las universidades Leiden de Holanda, Complutense de Madrid y Estatal de Nueva York.
  • En 2000 se desempeñó como Procurador General de Justicia del Distrito Federal.
  • Autor de los libros Humanismo cristiano y capitalismo, Cuaderno de ideas ajenas, y Teoría del Derecho Parlamentario.
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Autor: Víctor Vorrath

El gusto por contar historias me llevó al periodismo y la literatura; la pasión por la filosofía, a la docencia. Chilango que se mueve entre Puebla y Oaxaca.

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